¡Ahoy! ¿Cómo va? ¡¡¡Cuba en Bici!!! fueron alrededor de 25 increíbles días entre ruedas y mates, entre cubanos, argentinos y españoles.

¿Viajar sola o acompañada?

De repente me atacó el bichito de querer viajar en bici por Cuba. Es así que como sin nada, saqué mis pasajes con meses de anticipación y mis sueños echaron a andar. Sola o acompañada iría allá y sin realmente un plan en concreto. ¡de locura! Así que a sabiendas de que viajaba sola, publiqué mi viaje en una página que encontré por ahí en internet. Me escribieron un montón de personas, ya sea para desearme suerte, para darme tips o para contactar y viajar a la par. La cuestión es que contacté con los que serian mis compañeros de viaje: Marina (por un lado) y Raquel y Paco, los 3 españoles.

Cuba, bici y mar

Saber cómo viajar en Bici.

Yo no sabia nada de viajar en bici ¡No sabia lo que era un pulpo o alforja! La verdad es que fui una disparatada. Iba a ir con mi bici pero al final alquilé una allá y no me fue tan bien ya que lo hice muy rápido y sin revisar bien la bici. Cuando alquiles asegurate que sea apta para lo que vas a hacer, no hagas como yo que ¡me alquilaron una destartalada!

¡Empecemos a viajar!

Llegue a La Habana un 30 de diciembre, lloviznaba. Salí caminando unas cuantas cuadras hasta la parada del autobús. Allí estuve unos 15 minutos. Me puse a charlar con una amable pareja que me ofreció ayuda. Nos subimos al bus y anduvimos un buen trecho. Ellos se bajaron conmigo. El hombre se ofreció a acompañarme al hostal, caminamos unas cuadras y lo encontramos. El hombre esperaba que le diera algo de dinero en retribución. Le di unos alfajores y me despedí. Siempre fue muy amable, pero aprendí que generalmente la gente que se te acerca para ayudarte es a cambio de algo. ¡Tener en cuenta!

Una vez en el hostal pude asentarme y hablar con los dueños. Me dieron algunos consejos para andar por Cuba. Un día después llegó Mari y por fin nos conocimos. Pasamos un día más en La Habana recorriendo y yo alquilé mi bici. Al día siguiente nos montamos al bus y viajamos toda la noche y parte del día, cruzando toda la isla hasta llegar a Santiago de Cuba, nuestro punto de partida del viaje en bici y donde encontraríamos a Paco y Raquel a quienes tampoco conocíamos.

La bici

Ahora si, ¡Cuba en bici! ¡A pedalar!

Empezamos la travesía desde Santiago a Chivirico, nuestros primeros 75 km sobre ruedas. Nos levantamos temprano, tomamos un rico y completo desayuno y nos pusimos a andar. Todo bastante plano y muy lindo, sin contratiempos. Disfrutamos el paisaje, las plantaciones sin fin de caña de azúcar, la orilla del mar. Una maravilla.

El día siguiente mi bici comenzó a dar señales de quiebra. A casi 40 km rodando entre el mar y las montañas la pobre no pudo más y rompió en llantas. “Ponché” la bici, como dicen en Cuba. Y tuve suerte, porque no estábamos cerca de algún pueblo pero un jovencito que pasaba por allí se acercó y con arte a lo “MacGyver” parchó la bici hasta que pudiera llegar a un lugar y arreglarla bien. Este chico de unos 16 años no aceptó dinero alguno, él contento de ayudar. Eso si, mis compañeros tenían para darle una pelota y un teléfono. Se quedó entre asombrado y agradecido.

Sierra Maestra

¡Pedaleando en Sierra Maestra!

Como pude, a solo un par de kms, llegamos al Campismo La Mula, un lugar muy lindo en el que se hospedan aquellos que planean subir el pico Turquino (Es el punto de mayor altitud de la isla) A pesar de la bronca de la bici, pasamos un día muy lindo. Allí pudimos observar la unión de un río con el mar y nos bañamos en agua salada y en agua dulce, con el pico Turquino como testigo. Allí me arreglaron la bici. También los chicos se pusieron manos a la obra y trataron de que las ruedas quedaran potentes. Muy serviciales. Un dato no menor es que ponché la bici como en 7 lugares y solo uno de ellos me cobraron como el triple de lo que valía. Esto a veces suele pasar en varios países que como sos turista te cobran un montón.

Al día siguiente salimos para Pilón. Fueron horas intensas ya que había algunas pendientes que subir, la ruta estaba bastante marchita aunque fue lindo porque no nos cruzábamos a nadie, parecía que estábamos solos en el mundo. Teníamos paisaje hermosísimo para nosotros solos. A poco de terminar nuestro objetivo, nos agarró una pequeña feroz tormenta que nos obligó a parar antes, en Marea del Portillo.

El equipo toma rumbos diferentes.

Al día siguiente continuamos nuestra marcha a Media Luna. Bonito pueblo. Parecía de otra época, con carrozas tiradas por caballos, sin gente con el móvil en la mano. Divino. Comimos 10 puntos ¡y muy barato! Allí, al otro día despedimos a Paco y a Raquel que se fueron en camión, una de las formas de viajar en Cuba, ya que hacían otra ruta.

El paisaje durante el viaje

Playas cubanas

Acá por fin hicimos algo de playa. Como nosotros viajamos en época de invierno y para los locales hacia frío, teníamos la playa prácticamente para nosotras. Si bien la costa sur no es como los cayos del norte del país estuvo muy lindo.

Continuamos nuestra ruta. Más y más plantaciones de cañas de azúcar. Los niños en las calles, al vernos pasar corrían a nuestro encuentro y nos saludaban divertidos. A veces nos decían “yuma” lo cual significa “extranjero”. La gente de cuba siempre fue respetuosa y amable, amigable.

De Media Luna llegamos a Manzanillo. Un pueblito tranquilo. Allí nos hicimos amigos de una familia muy bondadosa y con muchas ganas de hablar e intercambiar opiniones. Nos preguntaban mucho por nuestros respectivos países. Aun estoy en contacto con ellos.

De ahí fuimos a pasear a Bayamo, una de las ciudades de la ruta nacional de Cuba. Al otro día con mi compañera tomamos rumbos separados y nos encontramos en Trinidad dos días después.

De trinidad llegamos a Villa Guajimico un lugar paradisiaco, que estaba vacío, ya que no era temporada y por lo tanto bastante descuidado y ¡más por el precio que pagamos! No fuimos bien recibidas y al complejo en general le faltaba bastante mantenimiento. Esa fue nuestra mala experiencia, lo único bueno allí fue el desayuno continental.

Viaje en camión

Fin de mi paseo en bici

Al otro día partimos muy decepcionadas del lugar rumbo a Cien fuegos, pero a pocos kms de llegar a destino, mi bici dijo basta. Venia ponchando mucho y ya no había manera de arreglarla. Fue muy mala decisión alquilar a las apuradas. Así que me tomé un camión directo a Cien fuegos donde me des-encontré con Mari que venía en bici. Por ello no pudimos recorrerla mucho. Me quedé con bastantes ganas de conocer esta hermosa ciudad.

El próximo destino fue Santa Clara. acarreé la bici en el bus y allí esperé a Mari que hizo los últimos 100 km del recorrido de Cuba en bici. Allí nos encontramos con una amiga de Mari y su madre, dos cubanas preciosas y divertidas, además que con estilo. Recorrimos un poco la zona. Por supuesto fuimos a visitar al Che. Emoción. Santa Clara es hermosa. Me hubiese gustado escuchar a Silvio Rodríguez en su tierra natal, que tocó gratis en la plaza de Santa Clara cuando yo viajaba a Santiago. Después retornamos en bus a La Habana y dar un cierre brindando con ron en el malecón habanero.

Así que ¡Ánimo! ¡A viajar! y a recordar que viajar es estudiar, es aprender y conocer, es magia, es terapia, ¡viajar es todo! ¡¡¡A disfrutar!!!

¿Tenes dudas? ¿consultas? ¡Pues acá estoy! ¡escribirme! con gusto te ayudaré en lo que pueda. ¡Nos vemos en la próxima aventura! y no se olviden: ¡viajar fortalece!

¡Abur! y gracias por compartir 🙂

Categorías: América

viajera cósmica

Hola! soy esa que viaja para aprender, para conocer, para disfrutar. Soy esa que se inspira del mar, de la montaña, de cada ciudad y cultura.

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