¡Ahoy! ¿Cómo están hoy? Espero que muy bien y con ganas de adentrarse a la aventura que les tengo para hoy: Hacer snorkel en Sudáfrica! ¡Vení, dale, viajá conmigo

Sodwana Bay – Sudáfrica.

Estaba yo en las costas linderas a Mozambique, gozando de un sol radiante cuando me decido a hacer esnórquel. Ya lo había hecho varias veces y la actividad es muy linda, así que me fui a un puestito y me anoté en una excursión. Nos subimos a la lancha y nos adentramos al mar. Iba contenta pensando en mi aventura sin embargo aquello fue un poco distinto a lo que esperaba.

Sodwana bay es un Parque Nacional en una Bahía a 100 km (más o menos) de la frontera Sudáfrica-Mozambique. No es fácil llegar allí ya que no hay casi ningún transporte que vaya a la zona por lo que, generalmente, los viajeros alquilan un auto para ingresar al lugar.

 Ese fue mi caso que con Amit, un israelí viajero, hicimos unos 400 km por la costa sudafricana para conocer el lugar. Asimismo el paseo es lindo, hasta podes llegar a ver animales por el camino, como cebras, jirafas y demás.

En ese viaje imprevisto para mi, algo mágico sucedió ya que por sorpresa, en la ruta, un cartel de señalización me advirtió que pasaríamos el puente sobre el río Tuguela. Claro, para vos nada pero yo, hacía como 4 años atrás, ¡había escrito un cuento que se desarrollaba allí!  ¡Eso es Causalidad! Te dejo el link de la 1era parte para que lo leas.

Buceo.

En la excursión todos en el bote iban a hacer buceo puesto que este lugar es especial para ello. Me hubiese encantado bucear pero no tenía el carnet aún. Así que me dediqué a mirar su preparación y partida. Es artístico verlos ingresar a las profundidades con sus trajes. El Sr. que manejaba la lancha, a quién llamaré El Capi para que sea más fácil, me dijo que podía esnorquelear allí un rato para ver las burbujas y que luego me llevaría a los corales. Por lo tanto, me puse mis patas de rana y salté al mar contenta.

Cama y mosquitero en el Hostal de Sodwana.

¡Al agua!

El Capi me dijo que no me alejara del salvavidas naranja que flotaba en la superficie, que era del instructor de buceo, allí abajo en el mar. Siiii, le dije – despreocupada y ansiosa de aventura.

Luego de 2 minutos de mirar dentro el mar, extintas las burbujas y los buceadores, elevé la cabeza para que El Capi me llevara a los corales y de repente me encontré sola (cri, cri). La lancha se había marchado dejándome a la deriva. 

Por un momento sentí pánico. Veía a lo lejos la costa y sabía que había botes dando vuelta no lejos mío, además abajo estaban los buceadores. Pero… empecé a rememorar todas las películas de terror sobre el mar que vi. Ciertamente no es una buena combinación. 

El viento soplaba y se hacía oleaje y yo no veía nada más que ese pedazo naranja que flotaba al lado mío. Traté de calmarme y respirar puesto que no era lógico que me dejaran allí sola. Volverá, pensé, así es que continué con el esnórquel pero no paraba de venirme a la mente que pronto vería emerger desde la profundidad unos colmillos filosos de un tiburón blanco ¡o que tal vez aparecería una ballena! O algún otro animal. Mi respiración se agitaba y me asustaba cada vez más.

Paz interior.

Entonces traté de calmarme. Comencé a preguntarme varias cuestiones tales como: y si no hay nada ¿por qué apresurarse a agitarme? solo me pondría nerviosa cuando sucediera algo. Si se me acerca algún animal tal vez no sea peligroso, es más ¡sería grandioso ver algo así! Para eso la gente bucea. Todas estas cuestiones tenían sentido, ayudaban a calmarme, además, ¿qué otra cosa podría hacer allí? Estaba sola, solo podía flotar y disfrutar del mar. Ya vendrían a buscarme.

Es así que pude disfrutar realmente de la experiencia. Levanté la cabeza y me contemplé sola a la redonda con un mar bravo, me sentía naufraga de película, me imaginaba viéndome desde el cielo, era una imagen aventurera, osada, emocionante. Mi pensamiento cambió ¡hasta sentía emoción de que algún animal marino se me acercara! Eso sí, no dejaba de seguir el salvavidas naranja.

Snorkel en Sodwana

“Rescate”

Al cabo de unos 15 minutos el bote apareció para recogerme. El Capi me dijo que había vuelto antes pero como me vio tan compenetrada en el esnórquel, volvió a irse. Bue, lo que sea, fuimos al coral y, aunque este era chiquito, estaba hermoso.

Tanto el buceo como el esnórquel es otra sensación de viaje que no hay que perderse

Algunos Datos útiles:

La Bahía es muy chica y no hay Bancos ni supermercados. si te vas a cocinar hacé antes las compras y saca dinero si necesitas efectivo. Wifi tampoco hay en todas partes. sin embargo, esos lugares son para despejarse, desconectarse de la tecnología y conectarse en la naturaleza.

 Te dejo el link del Hostel Natural Moments donde yo me hospedé y me pareció bárbaro. 

Así que ¡Ánimo! ¡A viajar! Recordá que viajar es estudiar, es aprender y conocer, es magia, es terapia, ¡viajar es todo! ¡¡¡A disfrutar!!!

¿Tenes dudas? ¿consultas? ¡Pues acá estoy! ¡escribime! y no se olviden: ¡viajar fortalece!

¡Abur! y ¡gracias!

Saludos con hermosa energía 😊


viajera cósmica

Hola! Soy Lu de la Patagonia Argentina. Soy esa que viaja para aprender, para conocer, para disfrutar. Soy esa que se inspira del mar, de la montaña, de cada ciudad y cultura. Más sobre mi en la pagina de Inicio.

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