¡Ahoy! ¡Buenas! ¿Cómo va? Espero que muy bien y con ganas de adentrarse a la aventura que les tengo para hoy. ¡Vení, dale, viajá conmigo! 

Oh la la La France!

Me encontraba colaborando en un negocio familiar de alquiler de cabañas en el norte de Francia, en la Normandía, el pueblo Aumeville-Lestre, cuando encontré a la que luego apodé la “Blue Vach”. Una bicicleta azul perdida en el garaje de la familia.

La Normandía es un lugar precioso, con mucha naturaleza verde. Claro, porque llueve. Mucho. El verano suele ser fresco, al contrario de la Côte d´Azur, en el sur de Francia, que es muy caluroso.

Es un lugar espacioso, pacifico y precioso. Hay muchos pueblitos super pintorescos. Uno a pocos kilómetros de otros y casi sin contaminación capitalista.

 

La Blu vach

O Vaca azul, en español, se llama así por dos razones: una porque ya dije, la bici era azul y segundo porque estuve rodeada de vacas en toda mi estancia en la Normandía. Un mes y medio de aventura en aventura.

¡La bici!

Mini viajes.- (El pre calentamiento)

Después de 10 días continuos lloviendo, cuando apareció el sol, todos en la zona aprovechamos y salimos a disfrutar del día. Ahí agarré a la Blue Vash y me fui a pasear.

Mi primer viajecito fue explorar zonas aledañas a Aumeville Lestre. No hice más de 20 km, solo era para testear el panorama y la bici. ¡De 10!. Hermoso paseo entre los poblados rodeado de mucho verde, flores, iglesias, vacas, caballos y mar.

Como no tuve ningún contratiempo, al día siguiente, me aventuré a ir un poco más lejos. Redoblé la apuesta, 40 km. Todo por un caminito a la costa del mar, pasé por una feria en la que vendían de todo. Muy linda, la gente tranquila y contenta. Además tenía al sol cálido que me acompañaba. Me gusta visitar las ferias de cada país, en ellas se reflejada la cultura del lugar.

Luego pasé por el Museo del día D (Museo del Desembarco) en Utah Beach.

Uno de los lugares en donde desembarcaron las tropas estadounidenses (pertenecientes a los Aliados) el 6 de junio de 1944 para combatir en la segunda guerra mundial contra la Alemania Nazi.

A mi la historia me transporta. Me estremecía estar en ese lugar y pensar en aquel momento bélico, tan distinto a mi presente calmo y libre. Muy interesante para conocer.

 

Museo del Desembarco

3er tercer viaje a pedal.

William, el padre en la familia, me llevó más lejos para que recorriera otras zonas. Me dejó en un faro muy lindo, Gatteville-le-Phare. Recuerdo que lloviznaba al comenzar la mañana pero después se despejaría y seria un día grato. Eran 19 Km para volver pero yo habré hecho 30 km, porque agarré una ruta más larga para aprovechar el paseo un poco más. Hermosa vista. Subí los 349 escalones del faro, otee el horizonte y contemplé el mar desde lo alto. Luego vi algo raro en el cielo, no era un pájaro, era negro y flotaba en el aire. ¡¿sería un ovni?! No, era un Dron. Creo que esa fue la primera vez que vi uno volando.

La Blue Vach perfecta. Nunca pinché la rueda o ningún tipo de problema. A veces llevaba el casco, a veces no. El tema es que las callecitas eran tranquilas, casi sin autos, no lo necesitaba. También andaba por una larga ciclovía al costado del mar. En las rutas si usaba el casco.

Disfrutar de esos poblados fue una gran experiencia. Como dato de color puedo decirte que cada población tiene una iglesia cuya arquitectura es diferente. Esto, según me contaron, era a propósito puesto que en tiempos antiguos cuando llegaban los barcos de afuera, una forma de saber a dónde estaban era por la forma de la iglesia.

 

El faro de Gatteville

Gran Viaje

Un buen día sucedió lo que tenía que suceder. Agarré la bici y me hice unos 100 km recorriendo la península. Agarré provisiones, casco, mapa y teléfono de contacto (el numero de William, yo no tenia sim card francés o plan alguno). Emmanuele la madre de la familia, me llevó hasta Cherbourg para comenzar mi camino. 11 am. La mayoría del recorrido iría por una ciclovía hermosa sobre la costa del mar. Un placer.

Mi meta era la punta de la Peninsula, Cap de la Hague. Luego volvería. Era cosa de un día. Partí entonces, desde Cherbourg pero le erré. Agarré para el otro lado. Me di cuenta recién cuando llegué al pueblo siguiente. Así que nada, retorné y ahí si eché a andar. Más o menos a mitad de camino, en Gréville-Hague me encontré en la aldea Gruchy en la casa natal del reconocido artista normando Jean-François Millet (1814 -1875)

Vistas al mar desde las afueras de la casa de Millet.

Luego paré para almorzar en un lugar tranquilo, con mesitas al frente del mar, vacas totalmente blancas en el horizonte. Hablé con un par de personas que estaban Allí. Luego seguí mi marcha.

¡Llegué!

Creo que llegué a destino, a eso de las 15 hs. Esa última parte fue cansadora puesto que había varias pendientes. Pero nada que no se pueda hacer. Además el sol estaba fuerte. Obtuve mi recompensa al llegar, lograr el objetivo.

Estuve recorriendo un poco y ya me di la vuelta. Me hubiera gustado tener más tiempo para conocer la otra orilla, pero debía volver a la casa antes de que anocheciera. Es así que me aventuré a la ruta más directa para volver a Aumeville Lestre.

Gracias al universo que no me pasó nada con la bici, porque no llevaba ni cámara de auxilio, ni parche ni nada. Un tanto desorganizado e irresponsable de mi parte. Siempre hay que llevar algo por las dudas. Pero bueno, tampoco es tan grave y a veces las desorganizaciones nos llevan a nuevas aventuras.

Mi objetivo – Cap de la Hague

La vuelta.

se hizo un poco más extensa porque me confundí de ruta. En un momento dado, tomé, sin darme cuenta, el camino más largo. Eso me complicó con el tiempo puesto que se me venía la noche. A eso de las 18 hs. todo fue distinto, la gente abandonó las calles, las rutas. Una vez terminado el horario laboral y tornado a sus hogares, no se veía un alma fuera. Esto no me favorecía ya que podía ser más peligroso y sería más difícil recibir asistencia. Por eso andaba a toda maquina.

 

La ruta Cap de la Hague

 

Caía la noche y yo seguía en la ruta. No puedo explicarles cómo mis pies pedaleaban la Bleu Vach, era una Bolt sobre ruedas. Pero igual la noche me alcanzó. Y anduve unos cuantos km. en la noche francesa, bajo la luz de la luna y con la poca iluminación que había en la ruta. Para colmo, yo sin linterna ni luces en la bici. Repito, picardía mía, no hay que hacer esto. No pensé que la noche me encontraría. Esa media hora fue algo temerosa si así lo pensas: sola, en el medio de una gran ruta despoblada, sin poder comunicarme. Pero lo pensaba como un juego, como una película para ponerle algo de emoción. Como cabeza hueca, deseaba finalizar el camino, no quería que me vengan a buscar, es que faltaban solo unos cuantos km. Las ganas me ganaban y decidía continuar, un pueblo más y otro.

 Finalmente llegué a Valognes, un pueblo que está a 4 km de Aumeville Lestre. Ahí si que ya no continué. Si bien 4 km no es nada, no sabía muy bien el camino ya que no iba a ser ruta sino pequeñas calles bastante oscuras. Además, lo admito, estaba cansada.

Ahora tenía que encontrar un teléfono. El pueblo estaba solitario y apenas encontré una pizzería abierta. Eran como las 21 hs. Habían 3 personas allí, les pregunté si hablaban inglés o español y me dijeron que no. Así que medio con señas y con mi tímido francés les hice saber que necesitaba hacer una llamada telefónica. Rápidamente me prestaron un celular y llamé a William. No me cobraron la llamada. Fueron muy amables. En 10 minutos William llegó a recogerme y fuimos a la casa donde estaba el resto, quienes escucharon atentos mi recorrida y no dejaban de decirme con humor, que estaba loca.

Otros

Después estuve recorriendo el otro lado, para el sur. No hice más que a 40 km.  (20 de ida y 20 de vuelta). Quería llegar a Carentan, que está a 30 km de Aumeville Lestre aunque no llegué.

Esa fue mi experiencia en bici en Francia ¿cual es la tuya?

En bici por la Normandia

Así que ¡Ánimo! ¡A viajar! y a recordar que viajar es estudiar, es aprender y conocer, es magia, es terpia, ¡viajar es todo! ¡¡¡A disfrutar!!!

¿Tenes dudas? ¿consultas? ¡Pues acá estoy! ¡escribime! ¡Nos vemos en la próxima aventura! y no se olviden: ¡viajar fortalece.!

¡Abur! y gracias por permitirme compartir esto con ustedes 🙂

Saludos con hermosa energía 😊

 


viajera cósmica

Hola! Soy Lu de la Patagonia Argentina. Soy esa que viaja para aprender, para conocer, para disfrutar. Soy esa que se inspira del mar, de la montaña, de cada ciudad y cultura. Más sobre mi en la pagina de Inicio.

0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.